El CM Rodolfo Canteno que inició ganando las primeras ediciones de los Grand Prix 2025, vuelve al primer puesto después de varias ediciones. Del 8 al 10 de agosto, 65 jugadores provenientes de distintos clubes y ciudades se dieron cita para disputar el IX Grand Prix: Club Peón Avanza y El Porvenir Guaireño, una competencia que mezcló experiencia, juventud y una notable historia de resiliencia.

El torneo, jugado bajo el ritmo clásico de 60 minutos más 30 segundos de incremento por jugada y con sistema suizo a siete rondas, no solo coronó a sus campeones en las diferentes categorías, sino que también dejó un ejemplo imborrable: la participación de Philip Ardovsky, un jugador no vidente que demostró que las barreras, en el ajedrez, se diluyen frente al talento y la determinación.

La batalla por el primer puesto

En el tablero principal, la lucha por el podio fue intensa. El CM Rodolfo Cantero, representante del Club Sajonia, y el CM Enzo Viñales, del Club Élite, finalizaron empatados en la cima con 6,5 puntos. Sin embargo, el sistema de desempate dio la ventaja mínima a Cantero, que así se alzó con el primer lugar después de un considerado tiempo. Veamos la partida entre ellos:

El tercer escalón fue para el CM Alejandro Riline (Club Élite), quien sumó 5,5 puntos y, además, se llevó la distinción como Mejor Supra 50, consolidando un torneo redondo tanto en la clasificación general como en su categoría.

En el cuarto lugar se ubicó el MN Arnold Mayeregger (Club Alekhine), con 5 puntos, igualado en puntaje con el quinto, el CM Ángel Montiel (también del Club Alekhine), ambos protagonistas de partidas que captaron la atención de los espectadores por su combatividad.

El torneo dio buenas partidas como la del CM Angel Montiel, Golden Boy, que como siempre brillaba en una partida que se inclinaba a su favor, pero el brillo del oro no superó la de El Diamante, Augusto Gonzalez que supo encontrar una salida táctica en la jugada 19.

Jóvenes promesas y categorías especiales

El Grand Prix no solo fue escenario de partidas entre maestros y candidatos, sino también un trampolín para las nuevas generaciones. Los premios por categorías subrayaron la amplitud de la convocatoria:

  • Mejor Sub 6: Erick Melgarejo, el más pequeño del evento, se llevó los aplausos por su valentía frente a rivales mucho más experimentados.
  • Mejor Sub 8: Josué Ortiz, quien mostró una sorprendente madurez en el manejo de aperturas.
  • Mejor Sub 10: Martín González, destacándose por su capacidad táctica.
  • Mejor Sub 12: CM Enzo Viñales, quien, además de ser subcampeón absoluto, demostró su dominio en esta franja etaria.
  • Mejor Sub 14: MF Iván Torales, con un estilo posicional sólido que le augura un futuro prometedor.
  • Mejor Sub 16: Ezequiel Amarilla, firme en finales complicados.
  • Mejor Sub 18: Axel Rodríguez, que sorprendió a jugadores de mayor ranking con su agresividad en el tablero.

En la rama femenina, Jimena Lugo se consagró como la Mejor Femenino, mientras que el galardón de Mejor Supra 65 fue para Jorge Vera, un veterano que sigue mostrando precisión y temple.

La inspiración de Philip Ardovsky

En medio de la tensión propia de una competencia de alto nivel, una figura robó más de una mirada y generó comentarios de admiración: Philip Ardovsky, un jugador no vidente que compitió en igualdad de condiciones con el resto en el tablero 10 de la sala.

Con el uso de un tablero paralelo impreso en 3D adaptado para que pueda tocar las piezas, pero apoyado con una memoria prodigiosa, Ardovsky se desplazaba con serenidad entre jugada y jugada, palpando cada casilla, procesando mentalmente las posiciones y anunciando sus movimientos con la ayuda de su esposa, Julia Serysheva, que lo acompañó las 7 rondas. Su participación no fue un mero gesto simbólico, sino una demostración práctica de que la inclusión en el deporte ciencia no solo es posible, sino necesaria.

Apreciemos la partida contra el CM Alejandro Riline.

Philip Ardovsky comenta de manera rápida que:

“Después 12. … – Ce4 la posición negra ya era dominante. Es probable que mi oponente no aprovechara todas sus oportunidades y no debería haber intercambiado piezas en la columna C. Quizás al final de la partida, las negras tuvieron oportunidades de ganar al preparar una ruptura de peón en g4”.

Un evento con sabor a comunidad

La organización del IX Grand Prix estuvo a cargo de los clubes anfitriones Peón Avanza y El Porvenir Guaireño, que lograron reunir a jugadores de diversas edades y trayectorias. La Seccional N.º 1 de Fdo. de la Mora se llenó de tableros, relojes y expectación, en un ambiente que combinó el rigor de la competencia con el calor humano de una comunidad que crece alrededor del ajedrez.

Durante los tres días, las partidas atrajeron tanto a aficionados como a curiosos que se acercaban para observar en silencio las maniobras de los competidores. El ajedrez paraguayo, que vive un momento de expansión, encontró en este Grand Prix una vitrina donde se cruzaron generaciones, estilos y acentos.

Más que un resultado

Al caer la última bandera y anunciarse los ganadores, la sensación general no fue solo la de un torneo exitoso, sino la de una jornada que dejó huella. Los triunfos individuales se sumaron a la experiencia colectiva de compartir un espacio donde la estrategia, la paciencia y la creatividad se dieron la mano.

Para el campeón, Rodolfo Cantero, el título es un paso más en una carrera que lo mantiene entre los nombres más fuertes del país. Para Enzo Viñales, un recordatorio de que está listo para disputar la cima. Y para Philip Ardovsky, una confirmación de que su amor por el ajedrez trasciende cualquier obstáculo físico.

Si algo dejó claro el IX Grand Prix en Fdo. de la Mora, es que el ajedrez paraguayo no solo está vivo, sino que late con más fuerza que nunca. Y que, en este juego de reyes, siempre hay espacio para nuevas historias, nuevas rivalidades y nuevas inspiraciones.


Fotos del evento aquí.
Detalles en Chess Results.