En el interior del Velódromo Alcides Nieto Patiño, un espacio concebido para la velocidad y el vértigo del ciclismo, el silencio propio del ajedrez impuso durante seis días un ritmo distinto: pausado, reflexivo, intenso. Allí, del 6 al 11 de diciembre, se disputó el XXI Festival Sudamericano de la Juventud, uno de los eventos más relevantes del calendario continental para las nuevas generaciones. Y en ese escenario, lejos de Asunción pero cerca de una convicción compartida, Paraguay firmó una de sus actuaciones juveniles más sólidas de los últimos años, con títulos, podios y una delegación numerosa que dejó huella.

El torneo reunió a cientos de jóvenes talentos de toda Sudamérica, distribuidos por categorías de edad y género, en una competencia que funciona como termómetro del futuro del ajedrez regional. Para Paraguay, el viaje a Cali no fue solo una experiencia internacional: fue una declaración. La delegación nacional regresó con dos campeonatos sudamericanos, un podio femenino de alto nivel y la confirmación de que existe una base amplia, diversa y en crecimiento.

El primer gran golpe paraguayo llegó en la categoría Sub 8 Absoluto, donde Edgar Espinoza se consagró campeón sudamericano con una actuación que rozó la perfección. Con 7,5 puntos sobre 9 posibles, Espinoza mostró una madurez competitiva poco habitual para su edad. Su juego combinó solidez táctica, comprensión estratégica y una notable capacidad para sostener la presión ronda tras ronda.

En un torneo largo, donde los errores suelen aparecer por cansancio o ansiedad, el joven paraguayo mantuvo la claridad y la disciplina, imponiéndose frente a rivales de países con tradición histórica en el ajedrez juvenil. Su título no solo representa una medalla dorada: es una señal temprana de un talento que empieza a proyectarse más allá de las fronteras. Veamos como Edgar Espinoza se impone en una Dragón Hiperacelerado de la Siciliana. (Comentarios de la plataforma Lichess)

El segundo título llegó en una categoría tradicionalmente exigente y poblada de jugadores experimentados: la Sub 11 Absoluto. Allí, el Candidato a Maestro Enzo Viñales ratificó su condición de referente juvenil al quedarse con el primer puesto, también con 7,5 puntos de 9. Viñales no solo ganó el torneo; lo dominó desde la regularidad.

Su desempeño fue el de un jugador acostumbrado a escenarios internacionales, capaz de manejar finales complejos y de asumir riesgos calculados cuando la posición lo exigía. En Cali, Viñales confirmó que su crecimiento no es una promesa sino una realidad en curso. El título sudamericano refuerza su proyección continental y consolida a Paraguay como un país capaz de producir talentos con continuidad competitiva.

Lo notable es que Enzo está a puntos de obtener los 2100 para alcanzar el título de MF. Mientras esperamos, veamos una partida de Enzo enfrentando al Dragón en la Siciliana.

El tercer resultado destacado llegó desde el tablero femenino, en la categoría Sub 16 Femenino, donde la WCM Fiorella Mayeregger alcanzó el tercer puesto con 6,5 puntos de 9, subiendo al podio en un torneo de alta exigencia. Su actuación fue una muestra de consistencia y carácter. Mayeregger supo recuperarse de momentos complejos y cerrar partidas clave frente a rivales directas.

En una categoría donde las diferencias suelen ser mínimas, su presencia en el podio sudamericano confirma el crecimiento del ajedrez femenino paraguayo y la aparición de figuras capaces de competir de igual a igual en el plano regional. Veamos de vuelta una Siciliana, una donde Fiorella muestra su destreza y manejo de la Taimanov.

Numerosa delegación

Más allá de los resultados individuales, el verdadero valor de la participación paraguaya estuvo en la amplitud de su delegación. Desde los más pequeños hasta los juveniles mayores, Paraguay presentó jugadores y jugadoras en casi todas las categorías. En Sub 6, Erick Melgarejo dio sus primeros pasos internacionales, absorbiendo experiencia en un entorno competitivo que marcará su formación futura. En Sub 8 Femenino, Sofía Torales representó al país en una categoría donde cada partida es una lección acelerada.

La Sub 10 fue una de las más nutridas para Paraguay, con Alejandro Chen, Mateo Galeano y Marcelo Leith en el absoluto, y Cecilia Centurión en la rama femenina, todos enfrentando el desafío de competir contra escuelas ajedrecísticas diversas, desde la solidez argentina hasta la creatividad colombiana. En Sub 12, Maximiliano Chen y Larissa Ruíz sostuvieron la bandera nacional en un tramo clave del desarrollo formativo, donde el ajedrez empieza a adquirir profundidad estratégica.

En Sub 14, Alejo Duré asumió el reto de una categoría de transición, mientras que en Sub 16 Absoluto, Facundo Navarro, Ezequiel Acevedo y Alejandro Cuenca integraron un grupo que mostró cohesión y espíritu competitivo. En la rama femenina de la misma categoría, Rita Martínez acompañó el desempeño destacado de Mayeregger, aportando presencia y experiencia. Finalmente, en Sub 18 Femenino, Renata Mayeregger cerró la participación paraguaya en la franja mayor del festival, donde la exigencia se asemeja cada vez más al ajedrez adulto.

Proyección hacia el futuro

El XXI Festival Sudamericano de la Juventud dejó claro que el ajedrez paraguayo atraviesa un momento significativo. No se trata únicamente de títulos —aunque los dos campeonatos y el podio femenino son hitos indiscutibles—, sino de una estructura juvenil que empieza a dar frutos visibles. Cali fue, para Paraguay, algo más que una ciudad anfitriona: fue el tablero donde una generación joven confirmó que está lista para disputar protagonismo en Sudamérica.

En el silencio del velódromo, entre relojes digitales y miradas concentradas, Paraguay movió sus piezas con decisión. Y volvió a casa con algo más valioso que medallas: la certeza de que su futuro ajedrecístico ya está en juego.


Más detalles en Chess Results.