Bajo la luz diáfana del salón del Club Internacional de Tenis (CIT), con el murmullo acompasado de relojes digitales marcando el pulso de cada jugada, la Liga Paraguaya de Ajedrez 2025 volvió a demostrar por qué se ha convertido en uno de los escenarios más intensos, exigentes y emocionalmente vibrantes del ajedrez nacional.

Durante los días 29 y 30 de noviembre, decenas de tableros simultáneos formaron un mosaico de concentración y tensión competitiva que no admitió descuidos ni concesiones. En este campo de batalla minucioso, dos instituciones se alzaron como campeonas en sus respectivas divisiones: ABF en la Categoría A, Alekhine B1 en la Categoría B y ABF C1 Asunción en la Categoría C.
Pero más allá de los resultados oficiales, la edición 2025 dejó una narrativa más profunda: la consolidación del ajedrez paraguayo como un ecosistema robusto, con academias que abrazan proyectos formativos a largo plazo, una cantera juvenil en permanente crecimiento y un circuito competitivo cada vez más riguroso.
ABF domina la Categoría A: una campaña que reafirma liderazgo
En la división más fuerte del torneo, la Categoría A, el equipo ABF (Academia Bobby Fischer) selló una actuación impecable que resonó en los pasillos del CIT como un acto de autoridad. Con un plantel que combinó experiencia, disciplina y una capacidad de preparación pocas veces vista en competencias nacionales, ABF impuso un ritmo estable desde las primeras rondas y nunca cedió la iniciativa.
Los detalles completos —entre ellos victorias clave en las mesas 1 y 2 contra rivales directos— figuran en el informe técnico oficial del torneo. Pero lo que no aparece en las tablas es quizás lo más significativo: el aura de convicción que rodeó cada una de las presentaciones del equipo, especialmente en los momentos donde el equilibrio parecía pender de un hilo y la presión comenzaba a erosionar la calma.
La Liga es siempre el examen final del año. Llegamos preparados y logramos demostrarlo y la victoria consolida a la academia como uno de los pilares del ajedrez paraguayo contemporáneo, reafirmando la eficacia de un modelo de trabajo que combina alto rendimiento con formación integral. Para muestra de ello tenemos la partida de Raúl Benítez, cuarto tablero de ABF contra Augusto Gonzalez que vistió la casaca de Alekhine, quien llevaba las blancas nos dejó comentarios sobre esta partida:
Alekhine B1 se queda con la Categoría B: talento, disciplina y una victoria estratégica
Si la Categoría A tuvo a ABF como favorito indiscutible, la Categoría B ofreció un escenario más volátil, con equipos que llegaban con fuerzas parejas y aspiraciones legítimas de pelear hasta el final. En ese terreno movedizo, Alekhine B1 emergió como campeón con una mezcla de precisión táctica, disciplina y una lectura fina del ritmo competitivo.
La escuadra logró imponerse en encuentros cruciales contra rivales directos, sosteniendo una consistencia que terminó siendo diferencial en el acumulado final. Sus jugadores mostraron una admirable capacidad para navegar posiciones complicadas, evitando errores no forzados y capitalizando con sangre fría cada oportunidad que se abría en el tablero.
Para Alekhine, una institución con fuerte responsabilidad en la contribución al ajedrez paraguayo, este título representa no solo un triunfo deportivo, sino también un paso firme en el fortalecimiento de sus categorías intermedias y del semillero que alimenta sus equipos principales. Veamos una partida arrolladora de Abel Aguero, lo que muestra la fuerza y talento que se puede ver la categoría b.
ABF C1 Asunción se impone en la Categoría C: una cantera que ya compite con carácter
Si existe una categoría que verdaderamente expone el potencial generacional del ajedrez paraguayo, esa es la Categoría C, donde los equipos suelen combinar juveniles en ascenso, jugadores recreativos de nivel competitivo y talentos aún en formación. Allí, el equipo ABF C1 Asunción se consagró campeón con una actuación que sorprendió por su madurez competitiva.
Con partidas que se extendieron hasta el límite del reglamento y definiciones tensas en mesas cruciales, ABF C1 mostró una solidaridad interna que marcó diferencia: cada punto fue producto de una suma estratégica más amplia, desde la preparación previa hasta la resiliencia en posiciones difíciles.
El título refleja una evolución clara dentro del sistema ABF: un circuito interno capaz de producir equipos competitivos en todas las categorías, ofreciendo continuidad formativa y fortaleciendo la estructura del semillero. Para muchos observadores, lo ocurrido en la Categoría C es un indicador de lo que podría verse en los próximos años en las categorías superiores.
Un torneo que confirma el crecimiento sostenido del ajedrez paraguayo
Aun con tres campeones definidos, la Liga Paraguaya de Ajedrez 2025 dejó algo más profundo: la confirmación de que el ajedrez en Paraguay está entrando en una etapa de madurez institucional y competitiva.
El CIT, con su infraestructura impecable, volvió a demostrar ser un espacio ideal para un torneo de esta magnitud. Las amplias salas, la iluminación uniforme y la logística precisa permitieron que la competencia se desarrollara en un ambiente digno de la élite regional.
Pero el alma del torneo estuvo en su gente: entrenadores que susurraban recomendaciones antes de las rondas, niños repitiendo variantes bajo la mirada orgullosa de sus padres, árbitros calibrando relojes con ritual casi litúrgico, maestros analizando posiciones en los pasillos y equipos celebrando cada punto como si fuera un gol en un clásico de domingo.
La Liga es, desde hace años, el espejo donde cada academia evalúa lo construido durante la temporada. ABF en la A, Alekhine en la B y nuevamente ABF en la C no solo celebran títulos: celebran procesos, ideas, estructuras y comunidades que sostienen el ajedrez más allá del tablero.
Un cierre de año que proyecta un 2026 más competitivo
La edición 2025 no fue simplemente un torneo: fue el cierre de un ciclo competitivo donde el nivel general creció, las academias ampliaron su influencia y nuevos talentos comenzaron a reclamar espacio.
El 2026, ya en el horizonte, promete un calendario cada vez más exigente, con mayor participación juvenil, equipos mejor estructurados y un circuito que se acerca —paso a paso— a estándares internacionales.
En el CIT, cuando cayó la tarde del 30 de noviembre y los últimos relojes se apagaron, quedó flotando una sensación compartida: el ajedrez paraguayo está en pleno ascenso, y la Liga Paraguaya es su termómetro más preciso.
Ver detalles en Chess Results: Categoría A, Categoría B, Categoría C.
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