En una de las sedes más tradicionales del ajedrez paraguayo, la Cooperativa San Cristóbal volvió a ser escenario de intensas batallas mentales, esta vez albergando el Campeonato Nacional de Avanzados, un torneo que no solo coronó a un nuevo campeón, sino que también puso en relieve una rica herencia ajedrecística y una generación de jugadores que no teme arriesgar desde la apertura.

Del 4 al 6 de julio, 26 jugadores provenientes de diversos puntos del país se enfrentaron en un torneo suizo a siete rondas, con un ritmo clásico de 60 minutos más 30 segundos de incremento por jugada. El certamen, que en otros años ha servido de plataforma para futuros maestros nacionales e internacionales, fue inaugurado por Víctor González Gauto, presidente de la Federación Paraguaya de Ajedrez (FEPARAJ) y el MF Edgar Espinoza también recordó toda la mítica que tiene el local de juego.
Recordaron que de la escuela de ajedrez de la Cooperativa San Cristóbal, emergieron figuras que luego alcanzarían títulos internacionales. Hoy, con tableros desplegados sobre mesas que han sido testigos de innumerables duelos memorables, se revivió ese legado.
Un final de película: desempate por sistema
El CM Enrique Butti (1998), se alzó con el campeonato tras una cerrada lucha que culminó con 5,5 puntos en 7 partidas, igualando en la cima con Miguel Franco (1894), a quien superó por sistema de desempate. Rodrigo Aquino (1728) completó el podio con una sólida actuación que le valió 5 puntos.
Butti se mantuvo firme durante todo el torneo, logrando victorias estratégicas y mostrando una madurez posicional en momentos clave. Pero no fue un camino fácil: las últimas rondas estuvieron marcadas por una tensión palpable, donde cada movimiento tenía peso de campeonato, en especial la partida entre Rodrigo Aquino y Miguel Franco que definió las posiciones finales.


Franco, por su parte, fue la gran revelación. Con un ELO considerablemente menor que el de Butti, mantuvo una regularidad admirable y tuvo chances concretas de llevarse el título en solitario. Su juego sólido, basado en principios clásicos y sin concesiones innecesarias, le valió respeto en cada ronda.
Gambitos, leyendas y una Petrov que se volvió épica
Si algo caracterizó a esta edición del Campeonato Nacional Avanzados, fue el espíritu combativo desde las primeras jugadas. Uno de los nombres que más resonó fue el de Oliver Salomon, quien, en una peculiar coincidencia, debió enfrentar en partidas consecutivas el Gambito Cochrane en la Defensa Petrov —una apertura rara vez vista en torneos de este nivel.
Primero fue Enrique Butti quien le jugó el sacrificado 4.Cxf7, cediendo el caballo por una iniciativa feroz, inspirado, según confesó, por las partidas del GM Zenón Franco, quien en sus años en Argentina popularizó la línea con éxito. “Escuché que Zenón ganaba muchas con este gambito. Lo tengo preparado desde hace años”, comentó Butti tras su victoria.
Pero el asombro no quedó ahí. En la siguiente ronda, Salomon se enfrentó a Raúl Benítez, quien, con aparente conocimiento del antecedente, repitió exactamente la misma variante. Salomon, aún con recuerdos de su partida con el CM Butti no logró frenar del todo la iniciativa blanca de la línea agresiva. Veamos como Oliver afrontó el Gambito Cochrane frente a Benítez.
Otro Sacrificio de caballo
Como si no fuera suficiente, Raúl Benítez fue protagonista de otro sacrificio de caballo en una partida contra Augusto González, esta vez en una Defensa Caro-Kann. El sacrificio, aunque no fue del todo correcto en términos de la teoría moderna, generó una batalla de cálculo que capturó la atención de los presentes. González no pudo revertir la situación y terminó inclinando su rey ante Benítez que se apuntó una victoria clave que le ayudó a clasificarse al Candidatura 2025.
Un dato curioso del torneo es que los dos jugadores que recibieron los sacrificios de caballo decidieron retirarse del torneo después de esas partidas por cuestiones particulares.
Más allá del tablero: comunidad y memoria
Una parte importante del torneo fue el componente emocional y simbólico de jugar en la Cooperativa San Cristóbal. En su discurso de apertura, el presidente de FEPARAJ, Víctor González Gauto, rememoró los inicios de los torneos nacionales en este lugar, y agradeció la permanencia del espacio como semillero ajedrecístico. “No hay rincón de este salón que no tenga historia. Aquí se formaron campeones, se forjaron amistades y se crearon sueños”, expresó.
El MF Edgar Espinoza, uno de los formadores históricos del club Élite, también brindó palabras sentidas. “Este no es un torneo más. Es una continuidad.”, señaló.
Nuevas generaciones con viejos ideales
El Nacional Avanzados se caracteriza por ser una categoría de transición. Reúne a jugadores que ya superaron el nivel de aficionados, pero que aún no forman parte del circuito profesional más exigente. Este año, esa característica se mantuvo firme, con varios jugadores jóvenes demostrando un nivel creciente.
Rodrigo Aquino, el tercer clasificado, es uno de esos ejemplos. Con apenas 1728 puntos de ELO, demostró que con preparación, ambición y resiliencia, se puede competir codo a codo con los mejores. Su victoria en la penúltima ronda, contra el CM Butti, fue uno de los momentos más intensos del torneo..
Reflexiones finales: un ajedrez que se arriesga, se respeta y crece
El Campeonato Nacional Avanzados 2025 no fue simplemente una sucesión de partidas; fue una declaración de principios. En un tiempo donde la preparación informática domina las aperturas y muchos jugadores optan por líneas sólidas y repetidas, este torneo fue un homenaje al ajedrez creativo y combativo. Los sacrificios de caballo, los gambitos olvidados y las luchas posicionales sin concesiones trajeron al presente el ajedrez del pasado, sin dejar de mirar hacia el futuro.
La Cooperativa San Cristóbal sigue siendo un bastión de la memoria ajedrecística nacional. Y este torneo, lejos de ser una excepción, confirmó que el ajedrez paraguayo sigue teniendo sangre joven, pasión, y sobre todo, jugadores dispuestos a arriesgarlo todo por una mejor posición.
Como reza el popular dicho: “El ajedrez es un mar donde un mosquito puede beber y un elefante puede bañarse”. En San Cristóbal, durante tres días, hubo espacio para ambos.
Ver fotos el Torneo Avanzados.
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